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Oración y cura - ¿hecho o fantasía?
Por: Roque Marcos Savioli *
Por más polémica que sea la discusión sobre la interferencia de la fe
en nuestra salud física y mental, ese asunto trasciende nuestros
consultorios cuando transmitimos a los pacientes un diagnóstico
desfavorable.
¿Debemos permanecer callados, fríos o hasta sarcásticos
cuando nos hacen referencia a la pretensa protección divina?
Evidentemente que no, pues nuestra impotencia profesional siempre es
reafirmada por la inexorabilidad del sufrimiento y de la muerte. Además
de nuestra competencia profesional y técnica, no podemos olvidarnos que
en frente nuestra puede estar un ser que sufre y que, independiente de
su enfermedad, está allí para ser escuchado y muchas veces para tener
su sufrimiento compartido con aquel que lo atiende.
Todo el
cartesianismo y el escepticismo de varios científicos quedaran
extremamente abalados con los acontecimientos que ocurrieran en muchos
santuarios marianos de todo el mundo. Incapaces de probar eventuales
fraudes, fueron obligados a admitir los hechos, aunque no consiguiesen
explicarlos. Eso ocurrió en Lourdes, pequeña ciudad de los Pirineos
Franceses, donde anualmente acontecen millares de curas inexplicables
según la ciencia, atribuidas a la fe y a las oraciones por el comité
internacional de médicos.
En 1903, Aléxis Carrel, médico cirujano de
Lyon, Francia, atestiguo públicamente la cura milagrosa de un peregrino
en Lourdes. El episodio generó un enorme malestar con el profesor
titular de cirugía de la universidad donde hacía sus estudios que
terminó por desligarlo del curso. Este hecho lo obligó a transferirse
para los Estados Unidos, donde años más tarde recibiría el Premio Nobel
en fisiología.
Con la apertura de la Iglesia Católica al
pentecostalismo cristiano, iniciado en los Estados Unidos en los años
70, reuniones de oración se multiplicaron y con ellas una cantidad
enorme de curas en todo el mundo. La ciencia no quedó ajena a lo que
acontecía. Grupos médicos comenzaron a analizar los casos, inicialmente
apenas para verificar posibles fraudes, pero después para intentar
comprender la esencia de los hechos.
A partir de finales de los años
90, surgieron cursos, congresos, eventos enfocando la relación entre la
espiritualidad y la salud, dando como frutos una enormidad de trabajos
científicos publicados en todo el mundo. Son estudios cualitativos como
entrevistas, grupos focales y averiguaciones; y cuantitativos como
cortes (status de exposición), casos-controles, estudios transversales,
ensayos clínicos aleatorios, metanálisis y revisiones de la literatura.
Los resultados más consistentes que saldrían de esas publicaciones
demostraron asociación entre frecuencia a servicios religiosos y
reducción de las tasas de mortalidad, especialmente en el sexo
femenino.
Muchas críticas fueron hechas por varios investigadores
alegando la fragilidad metodológica de los estudios, principalmente por
la existencia de inúmeras variables no controladas durante los
trabajos.
Recientemente, sin embargo, los trabajos publicados han
recibido mayor atención metodológica, controlándose variables que
podrían influir en los resultados, tales como, sexo, soporte social,
edad y renta.
Es extremamente interesante el estudio de la relación
entre el involucramiento religioso y la salud, aspecto que ha
ocasionado aumento significativo de las investigaciones en esa área,
principalmente con la realización de exámenes no invasivos capaces de
reconocer áreas cerebrales envueltas durante la oración, tales como la
tomografía computadorizada con emisión de positrones, el escáner PET y
la resonancia magnética funcional.
Existen inúmeras explicaciones de
los posibles mecanismos envueltos en la relación entre involucramiento
religioso y estado de salud como la práctica de ritos y creencias que
pueden llevar a las personas a vivir con niveles de estrés menores o a
experimentar emociones positivas como la capacidad de perdonar
promoviendo, de esa forma, una mejor calidad de vida.
Por otro lado,
un gran número de investigaciones han demostrado la asociación de los
efectos negativos del estrés sobre el estado de salud, ocasionando
varias patologías, entre ellas la enfermedad cardiovascular, principal
responsable por la mortandad en los días de hoy. Por eso, el interés de
los investigadores viene dirigiéndose a la interacción entre los
sistemas inmunológico, neurológico y psicológico, que ejerce papel
preponderante en la génesis de los beneficios que el involucramiento
religioso podría traer a los individuos en el tratamiento auxiliar de
varias patologías, como hipertensión arterial, enfermedades
cardiovasculares, depresión, ansiedad, entre otras.
El
involucramiento religioso o espiritual es una de las grandes fuerzas
que actúan en el mecanismo de defensa contra el estrés crónico,
pudiendo ser excelente en el auxilio a la prevención o combate de
inúmeras molestias y también en el aumento de la expectativa de vida.
* Roque Marcos Savioli es cardiólogo, doctor en Medicina por la
Facultad de Medicina de la USP, director de la Unidad de Salud
Suplementar del INCOR e integrante de la Association Medicale
International de Lourdes. Es orador de la Comunidad Canção Nova y autor
del libro “Un corazón saludable”, de la Editora Canção Nova.
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